martes, 31 de octubre de 2017

ZAGUANES

ZAGUANES
Cual bocas sedientas se abren con música de oxidados gonces dejando entrar  misterios y recuerdos
Zaguanes de ciudad antigua testigos de romances  guardando  épocas de rondas en la plaza, de collares de perlas.
Espías de  charlas vecinales mecidas en sillones de mimbre que descansaban en las anchas veredas , bajo el perfume de las nochecitas veraniegas.
 Negros mastines protegen  dos figuras matriarcales; una meciendo a la niña. Ésta guarda esa imagen que acompaña sus miedos mientras se van espaciando las visiones con los años.
Períodos de tiempo de olvido borraron a los perros, al sonido de las botas aterrorizando la calma de las calles, al dulzón aroma de las madreselvas y al femenino taconeo de las tías visitando a la abuela.
Remolinos de angustia y miedos envuelven en su girar a los perros de la pesadilla .y los transporta ya no  más el zaguán, sino al jardín abandonado que se resiste a perecer entre invasores yuyos.
El jadeo que repiqueteaba en sus oídos despertándola con el corazón palpitante se había diluido en el transcurso de los años, de las épocas, de los recuerdos.

Los mastines, comprende ahora, eran los guardianes de una época cuyo recuerdo  serviría de respaldo y fortaleza a este presente que cual jardín abandonado volvería a florecer.

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