miércoles, 13 de abril de 2016

LA LEYENDA DEL AMANCAY

La leyenda del Amancay

La leyenda de la flor de amancay.

 En la zona de Ten-Ten Mahuida, hoy conocido como Cerro Tronador, habitaba la tribu Vuriloche, cuyo nombre luego se deformaría para denominar esa bella comarca andina. Quintral, el hijo del cacique de la tribu, era admirado por las jóvenes debido a su valentía y fortaleza. Entre todas ellas había una que, además de admiración, sentía un profundo amor por él, pero su condición humilde le impedía siquiera imaginar la posibilidad de que el joven se fijara en ella.Amancay, tal era el nombre de la hermosa joven, no era indiferente a Quintral.
Muy por el contrario, él sentía que su corazón se inflamaba cada vez que la morena joven se encontraba cerca, pero sabía que su padre jamás aceptaría que él la desposara.
Un día, varios integrantes de la tribu comenzaron a morir a causa de una extraña enfermedad. La epidemia no tardó en extenderse, y también Quintral cayó gravemente enfermo.
Aquellos que aún se encontraban sanos comenzaron un éxodo que les permitiera alejarse de los malos espíritus que estaban diezmando a su gente.
Quintral empeoraba cada vez más, y en medio del delirio y la fiebre no dejaba de pronunciar el nombre de su amada Amancay. Su padre consultó a su consejero y este le contó sobre el amor profundo y silencioso que existía entre ambos jóvenes.Viendo el grave estado de su hijo, el cacique envió a sus mejores guerreros a buscar a la muchacha.Mientras tanto, Amancay había consultado a una Machi para que la ayudara a encontrar una cura para su amado Quintral. La anciana le reveló que la única forma de salvar al joven era prepararle una infusión con una flor amarilla que crecía en la cumbre del Ten-Ten Mahuida, y Amancay no dudó en ir en su busca.
El ascenso no fue sencillo, pero ella no cejó en su esfuerzo. Por fin logró llegar a la cima de la montaña y encontrar la bella flor, pero no se percató de que el gran cóndor la observaba desde las alturas.
Tan pronto como Amancay arrancó la delicada flor, el cóndor descendió junto a ella y le recriminó haber tomado aquella flor que pertenecía a los dioses.
Con voz de trueno dijo que los dioses lo habían puesto como guardián de las cumbres y todo lo que en ellas se encontraba, y a pesar de que la joven pidió disculpas y explicó la situación en la que se encontraba Quintral, el imponente ser no quiso escuchar razones.
Al ver que las lágrimas brotaban de los ojos de la muchacha, el cóndor le propuso entregarle la flor a cambio de que ella le diera su propio corazón.
Amancay no dudó. Después de todo, ¿de qué le serviría su corazón si no tenía a nadie a quien amar?
La joven se arrodilló frente al ave y sintió como el potente pico habría su pecho en busca del delicado corazón.
Sus labios se abrieron y una débil voz pronunció por última vez el nombre de su amado Quintral.
El cóndor, conmovido por el amor que hasta último momento demostró la joven, con delicadeza tomó el corazón con una garra y la flor amarilla con la otra para luego elevarse majestuosamente.
El cóndor voló hasta la morada de los dioses, sin darse cuenta que gotas de la sangre de Amancay salpicaban no sólo el camino sino también la delicada flor.
Una vez en su destino, imploró que le permitieran llevar la cura para Quintral y que crearan un recordatorio para que el sacrificio de la joven no fuese olvidado. Ambas cosas fueron concedidas, y de cada gota de sangre que cayó en los valles y las montañas nació una bella flor amarilla con gotas rojas que se convirtió en símbolo del amor incondicional.

Desde ese día, quien regala una flor de Amancay te entrega su corazón.

La leyenda del Amancay

La leyenda de la flor de amancay.

 En la zona de Ten-Ten Mahuida, hoy conocido como Cerro Tronador, habitaba la tribu Vuriloche, cuyo nombre luego se deformaría para denominar esa bella comarca andina. Quintral, el hijo del cacique de la tribu, era admirado por las jóvenes debido a su valentía y fortaleza. Entre todas ellas había una que, además de admiración, sentía un profundo amor por él, pero su condición humilde le impedía siquiera imaginar la posibilidad de que el joven se fijara en ella.Amancay, tal era el nombre de la hermosa joven, no era indiferente a Quintral.
Muy por el contrario, él sentía que su corazón se inflamaba cada vez que la morena joven se encontraba cerca, pero sabía que su padre jamás aceptaría que él la desposara.
Un día, varios integrantes de la tribu comenzaron a morir a causa de una extraña enfermedad. La epidemia no tardó en extenderse, y también Quintral cayó gravemente enfermo.
Aquellos que aún se encontraban sanos comenzaron un éxodo que les permitiera alejarse de los malos espíritus que estaban diezmando a su gente.
Quintral empeoraba cada vez más, y en medio del delirio y la fiebre no dejaba de pronunciar el nombre de su amada Amancay. Su padre consultó a su consejero y este le contó sobre el amor profundo y silencioso que existía entre ambos jóvenes.Viendo el grave estado de su hijo, el cacique envió a sus mejores guerreros a buscar a la muchacha.Mientras tanto, Amancay había consultado a una Machi para que la ayudara a encontrar una cura para su amado Quintral. La anciana le reveló que la única forma de salvar al joven era prepararle una infusión con una flor amarilla que crecía en la cumbre del Ten-Ten Mahuida, y Amancay no dudó en ir en su busca.
El ascenso no fue sencillo, pero ella no cejó en su esfuerzo. Por fin logró llegar a la cima de la montaña y encontrar la bella flor, pero no se percató de que el gran cóndor la observaba desde las alturas.
Tan pronto como Amancay arrancó la delicada flor, el cóndor descendió junto a ella y le recriminó haber tomado aquella flor que pertenecía a los dioses.
Con voz de trueno dijo que los dioses lo habían puesto como guardián de las cumbres y todo lo que en ellas se encontraba, y a pesar de que la joven pidió disculpas y explicó la situación en la que se encontraba Quintral, el imponente ser no quiso escuchar razones.
Al ver que las lágrimas brotaban de los ojos de la muchacha, el cóndor le propuso entregarle la flor a cambio de que ella le diera su propio corazón.
Amancay no dudó. Después de todo, ¿de qué le serviría su corazón si no tenía a nadie a quien amar?
La joven se arrodilló frente al ave y sintió como el potente pico habría su pecho en busca del delicado corazón.
Sus labios se abrieron y una débil voz pronunció por última vez el nombre de su amado Quintral.
El cóndor, conmovido por el amor que hasta último momento demostró la joven, con delicadeza tomó el corazón con una garra y la flor amarilla con la otra para luego elevarse majestuosamente.
El cóndor voló hasta la morada de los dioses, sin darse cuenta que gotas de la sangre de Amancay salpicaban no sólo el camino sino también la delicada flor.
Una vez en su destino, imploró que le permitieran llevar la cura para Quintral y que crearan un recordatorio para que el sacrificio de la joven no fuese olvidado. Ambas cosas fueron concedidas, y de cada gota de sangre que cayó en los valles y las montañas nació una bella flor amarilla con gotas rojas que se convirtió en símbolo del amor incondicional.

Desde ese día, quien regala una flor de Amancay te entrega su corazón.

martes, 22 de marzo de 2016

LAS TERMAS DE CACHEUTA Y SUS LEYENDAS.

El chasqui corría sin detenerse por el sendero secreto que unía todos los pueblos, todas las aldeas. Tristes noticias llevaba: el gran inca había sido tomado prisionero.

Hasta Inti, el Sol, se había ocultado en la larga noche, llorando la suerte de su hijo más amado. 

Estaba lejos de los últimos tambillos, ya no había pirca alguna donde guarecerse. El camino se hacia más y más tortuoso. 

Se iban cerrando las cumbres y se abrían precipicios helados en la montaña blanca. Entonces, sus pies cansados se hicieron alas y siguió sólo guiado por la Cruz del Sur.

Montado en el viento llegó a las tierras huarpes del gran curaca Cacheuta, fiel vasallo de su señor. Tal vez él podría ayudar a liberar a Atahualpa. 



El cacique, cuya bondad era ya leyenda, tras pocas palabras, reunió todos los tesoros de sus dominios para comprar con oro y plata la libertad del Hijo del Sol. 

Llamas cargadas con los preciados metales y un pequeño grupo de sus más valientes hombres, con él a la cabeza, fueron adentrándose en la montaña. Iban bordeando el río y a su paso se inclinaban los penachos de las cortaderas saludando con respeto al cortejo.

Miró al cielo buscando las señales. 

La mano de Inti cayó sobre las armaduras de los enemigos que esperaban agazapados en un recodo cercano, alertando con su destello al cacique. 

Escondió la montaña en sus entrañas los tesoros que portaban sus hijos, mientras ellos se aprestaban al enfrentamiento. Un momento después el silencio se hizo grito, y un revoltijo de flechas, pólvora y espadas, los hundió en una batalla desigual y cruel.

Y fueron cayendo uno a uno...

La última mirada de Cacheuta fue de dolor. 

Dolor, por los valientes que yacían a su lado.

Por no poder comprar la libertad del señor que confía, que espera. Y su dolor dibujó una lágrima en el cobre de su cara y en la montaña. Y Hunuc Huar también lloró a sus hijos amados.

De pronto, donde estaba escondido el tesoro que ya buscaba ávido el enemigo, surgieron columnas de agua hirviente del mismo corazón de las piedras, y con un rugido devastador, sepultaron al ejército invasor.

Después, sólo un suave murmullo. El agua roja de sangre y de horror se convirtió, poco a poco, en las lágrimas del cacique. Maravillosas y cristalinas lágrimas de agua sanadora.

Y fueron, desde ese momento, el legado bondadoso y eterno de quien no pudo cumplir su noble misión para todos los que, puros de corazón, necesitan aliviar sus males. Aunque están siempre dispuestas a levantarse hirvientes, si alguien osara acercarse con violencia o traición.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Una visita a un lugarcito de Piedra Blanca la:FUNDACIÓN RINCÓN DE BELÉN



Se aprecian las sierras desde el campo de deportes y un azul cielo ilumina alegremente nuestra visita al lugar.


Invité a dos amigas a conocerla, pues en realidad hay mucha gente que no sabe de  este lugar ni  de su loable función.

La Fundación Rincón de Belén es una entidad civil sin fines de lucro, cuyo objetivo  es contener a chicos de hasta 12 años y personas mayores de 60. 











Nuestros anfitriones nos fueron guiando por las cómodas dependencias que albergan muchas inquietudes relacionadas con la contención de la infancia , con juegos, apoyo escolar, actividades lúdicas y.... buenos consejos.



No interesa el credo que profesen, todos son acogidos con amor y dedicación. 


Funciona un coro, de donde viene también gente de muchos lados de la Villa de Merlo,  los adultos pasan armoniosos momentos entrelazando sus voces en franca camaradería.


Hay gente que desinteresadamente, dona una o más horas de su vida para colaborar con lo que pueden.

En esta visita encontramos a las maestras que dan apoyo escolar, al instructor de deportes  y al responsable de esta Institución él cual nos explica que se necesitan más colaboradores para poder contener más chicos. 




Sè de gente que podrìa "sacrificar" una hora de su vida para enseñar lo que saben.. Pero pareciera que el DAR sin recibir gratificación monetaria no va con su esencia.¡¡ LÁSTIMA GRANDE!! 

Aunque necesitemos ganarnos el pan, no nos arruinaremos si donamos unas horas para esta empresa que ayudará al mundo a mejorar desde sus raíces; los niños

Si usted desea conocerlo, le cuento que desde la Rotonda de Piedra Blanca, en el camino que nos lleva al ALGARROBO Abuelo pasando la primer curva y antes de llegar al dispensario de salud, a su izquierda lo encontrará.

y estoy segura que como mis amigas ,comenzará a ser parte de la comunidad.
Enterándonos de quièn fuera  San Pìo, cuyo nombre preside el SUM de la fundación.








viernes, 19 de febrero de 2016

miércoles, 14 de diciembre de 2011

continuación de "la cautiva del último malón de Renca"

los genes dicen que se repiten en la tercer o cuarta generación y así Eduviges heredó lo más cruento del carácter de su bisabuela Fermina, cuentan que nunca nadie la vió reir,sólo un rictus pétreo que quería imitar una sonrisa..............
Así fue que llegó a este mundo una muchachita de profundos ojos negros y cabello duro como cepillo, que  recordaba la figura de  aquel capitanejo de Yanquetruz.
¡¡pobre la "doñita" criada por una bisabuela que se había reencarnado en su madre!!! Su hermano ,al fallecer Eduviges,ya libre de su tutela contrajo matrimonio y la "doñita" a pesar de haber sido amparada por una tía nunca pudo librarse del estigma que le bajara por vía materna y así dió origen a la leyenda de La Mora Nona.

Nota: puede leerse la historia completa en el libro "El llamado de Piedra Blanca y el Ala de los Olguín 
EDUVIGEES PERALTA

R
emontándonos a los tiempos del último ataque del cacique Yanquetruz a la población de Renca, en el año 1834, podremos comprender su figura, tal vez signada por la historia de su bisabuela Fermina.
Fermina habitaba en los pagos de Renca con sus padres, sangre mestizada con el español, que le dieran esos ojazos de brasa y cimbreantes caderas de cumbrera.
El temor acompañaba siempre los pasos de los habitantes de Rena, alertas al huir de los pájaros en las madrugadas y al temblor de la tierra cuando se acercaba el malón de los ranqueles, que acosaban la zona en ataques sorpresivos pero esperados. Un poco de tranquilidad había insuflado esperanzas ccon las noticias llegadas a la zona de la derrota del cacique ranquel en la batalla de las Acollaradas el 16 de marzo de 1833 a manos del general José Ruiz Huidobro, que había partido a mediados de febrero desde San Luis con unos 1000 soldados, pero no se habían anoticiado de que Huidobro, tuvo que regresar cuando el temido cacique le arrebatara la caballada.
Es en 1834 cuando Yanquetruz regresa a su territorio e inicia una
campaña contra San Luís, atacando el 7 de marzo a Achiras (Córdoba) y luego continuar con El Morro y Renca.
Fue para entonces cautiva la joven mujer en el último malón. Cuando en octubre del mismo año, Yanquetruz es derrotado por fuerzas de San Luís y de Buenos Aires en la Pampa del Molle (o del Rosario) Fermina puede regresar a Renca con su pequeña hija, fruto de su unión con uno de los capitanejos del cacique, que fuera muerto en el combate.
Su vida en Renca no fue fácil, ya que las miradas de sus vecinos hacia su hija tenían el odio escondido por saber a la inocente criatura fruto del horror que había padecido Renca; por este motivo, Fermina decidió emigrar a otros pagos. Su carácter se había convertido en algo sombrío siempre al acecho y más que a la defensiva, al ataque.
No cuentan los anales como llegó a los parajes de Piedra Blanca, pero sí que aquí formó otra familia con un paisano sirio libanés “el turco Elía” que por su profesión de mercachifle la dejaba en la soledad del campo largos tiempos, mientras él recorría la provincia ofreciendo su mercadería.
Así con esta historia familiar, llegan los años 40 y el nacimiento de su bisnieta Eduviges.
Los genes dicen que se repiten en la tercer o cuarta generación y así vemos como Eduviges hereda lo más cruento del carácter de su bisabuela Fermina.
Cuentan que nadie la vio sonreír. Sólo un rictus pétreo que quería imitar tal vez una sonrisa la caracterizaba.
Su hermana Juana en cambio, era totalmente distinta, solidaria, inquieta y siempre tratando de proteger a sus sobrinos de la rigidez de Eduviges, que a veces rayaba con la crueldad en los castigos.
A los once meses de haber nacido el primer vástago, vino a este mundo una muchachita de profundos ojos negros y cabello duro
como cepillo, que si hubiera vivido Fermina le hubiera hecho evocar al padre, aquel caciquejo de Yanquettruz.
Parecía que con ese nacimiento, Fermina se había reencarnado en su bisnieta, pues Juana tuvo que imponerse y hacerse cargo de la niña, al ver el mal trato ocasionado por la madre.¡¡ que no hizo Juana para proteger a la niña ¡! Y ese fue tal vez el destino de la descendiente del capitanejo del último malón de Renca.
El hijo mayor de Eduviges, vivió largo tiempo bajo la tutela y la tiranía de su madre, hasta que a la muerte de ésta le llegó la liberación y al fin pudo comenzar una vida normal Concretó su anhelo de formar pareja con una moza de los altos del Rincón del Este, a la cual la imposición de su madre le prohibía el acercamiento amoroso.

Y la morera seguía creciendo, invadiendo como un ancestral malón aquel rancho de La Ramada


viernes, 15 de enero de 2016

3ª parte de:Un hermoso cuento de Navidad en Canela y Gramado, Brasil.

Hola, hoy los llevaré a las luces de Gramado.
preparada para salir

y ya caminando por las veredas de Canela   admirando las hortensias


y ya es la hora de encaminarse a Gramado a pasear por la calle techada que explota en navideñas luces
De repente se van apagando todas las luces, llueve muy despacito en la noche de Gramado



 En la obscuridad comienzan a moverse los engranajes (foto de la derecha) que marcan la proximidad de la Nochebuena.



                           
Parecen fotos iguales, pero no es así, van cambiando de colores con la iluminación.

 y entonces al iluminarse la avenida .............¡¡¡¡ belleza de luces y diseños!!!




La Iglesia Matriz São Pedro ocupa un edificio del año 1942 y constituye la mayor demostración de religiosidad de la comunidad. Es una construcción de basalto (piedra de origen volcánico), exhibe imágenes sacras en sus inmensos vitrales y tiene una torre de 46 metros de altura.


caminando hasta la iluminada iglesia de Gramado por la avenida hirviente de luces



En la próxima entrada los llevaré a pasear al LAGO NEGRO, del cual ya les adelantara algunas fotos en mi página de face. Pero esta vez, trataré de que sea más completo.
Estando segura que les gustará acompañarme, les digo: HASTA dentro de unos pocos días.

jueves, 14 de enero de 2016

2ª parte de :Un hermoso cuento de Navidad en Canela y Gramado, Brasil.




Paseando por La Aldea de Papá Noel, un cuento de hadas

Antes que los recuerdos se borren y ocupen mis horas otras secuencias, deseo compartir esos momentos hermosamente iluminados en este nuevo entrada
Entrando a la Villa dos Sonhos

fuimos caminando por esta avenida, donde vemos el árbol decorado por angelitos blancos

                                                                                 no falta el carro del tiritero donde duermen
los títeres esperando el momento de volver  a la vida en la mañana de Canela
y en este paseo mañanero, decidí regresar para ver la magia de la noche en el lugar

.



y así apareció la Casita de Papà Noel ante mi embelesada mirada
y el juego de las luces iluminando la fantasía
y la avenida que nos fue llevando de la mano hasta el lugar
y el deseo de poder llevar a mis nietecitos algún día no muy lejano a vivir este cuento de Navidad


HASTA LA PRÓXIMA ENTREGA, queridos lectores y confío en que hayan disfrutado de esta vista de la Aldea de Papá Noel, en Canela, Brasil